Frank Sinatra cumpliría 110 años

Frank Sinatra cumple 110 años: honremos al cantante que dictó la elegancia y el swing en la música

Si cierras los ojos e imaginas la definición absoluta de la elegancia musical, probablemente verías a un hombre con un esmoquin impecable, un vaso de whisky en una mano, un habano en la otra y una mirada azul capaz de derretir un iceberg. Ese hombre es, fue y siempre será Frank Sinatra. Y es que este 12 de diciembre, el mundo se detiene un momento, o debería de hacerlo, para celebrar lo que habría sido el cumpleaños número 110 de Francis Albert Sinatra. No estamos hablando de un cantante cualquiera, hablamos del arquitecto del cool, el hombre que enseñó al mundo moderno cómo se debe llevar un sombrero y romper, o reparar, un corazón con estilo.

 

Celebrar el nacimiento de La Voz, no es solo recordar una fecha en el calendario, se trata de reconocer que, más de un siglo después, nadie ha podido llenar sus zapatos de charol. Desde las calles de Hoboken, Nueva Jersey, hasta los escenarios brillantes de Las Vegas, Nevada, el intérprete vivió mil vidas en una sola. Fue el ídolo adolescente original antes de que existiera el concepto, el actor dramático que calló bocas, el líder de la pandilla más famosa de Hollywood y la voz que sigue sonando en cada boda, funeral y karaoke bar del planeta. Así que ajusta tu corbata y acompáñanos en este recorrido por la vida del Chairman of the board.

 

De Hoboken para el mundo: el origen del mito

 

Todo comenzó en Nueva Jersey, Estados Unidos, en un barrio de clase trabajadora. Frank Sinatra era hijo de inmigrantes italianos, que no le tenían miedo al trabajo duro ni a los problemas. Nació el 12 de diciembre de 1915 y, curiosamente, su llegada al mundo fue tan dramática como su vida: un parto difícil que le dejó cicatrices en el cuello y la oreja, marcas que luego escondería bajo los cuellos de sus camisas hechos a medida. Dolly, su mamá, era una fuerza de la naturaleza, y según dicen, con buenas conexiones políticas locales, que le enseñó a su hijo que para conseguir lo que quieres, tienes que vestirte bien y cantar más fuerte que los demás.

 

Desde joven supo que no quería pasar su vida descargando camiones, ni trabajando en una oficina gris. Dejó la escuela secundaria, porque, seamos honestos, el álgebra no tiene tanto swing, y comenzó a cantar en pequeños clubes y estaciones de radio locales. No tenía entrenamiento formal, tampoco leía música, pero tenía algo que no se aprende en los conservatorios: un oído privilegiado y una ambición que no cabía en el estado de Nueva Jersey. Sabía que su destino estaba al otro lado del Río Hudson, en las luces de Nueva York.

 

Fue el primer ídolo juvenil, antes de Bieber y The Beatles

 

Mucho antes de que las beliebers o las swifties dominaran el internet, existieron las bobbysoxers. Así se les llamaba a las miles de chicas adolescentes que, a principios de los años 40, colapsaban las calles de Nueva York solo para ver a un flacucho Frank Sinatra cantar con la orquesta de Tommy Dorsey. Gritos, desmayos, algunos dicen que pagados por su publicista, pero la histeria era real, y un fanatismo que asustó a los padres de esa época.

 

Sinatra había descubierto algo técnico que cambió el juego: el micrófono. Mientras otros cantantes de la vieja escuela proyectaban la voz como si estuvieran en la ópera para que los escucharan al fondo, él abrazó el micrófono. Le susurraba, le hablaba, lo usaba como un instrumento más. Aprendió a controlar la respiración observando a los nadadores y trombonistas, lo cual le permitía mantener notas largas y frases fluidas sin cortar la emoción. Eso hacía que cada chica en el Teatro Paramount sintiera que le estaba cantando solo a ella al oído. Fue el nacimiento del crooner moderno, y el inicio de la locura pop.

 

La caída y el renacimiento: un Oscar para callar bocas

 

Pero como toda buena película de Hollywood, el héroe tuvo que caer para poder levantarse. A finales de los años 40 y principios de los 50, Frank Sinatra, quien estaría cumpliendo 110 años de edad, estaba en la lona. Su voz fallaba por el exceso de trabajo y de fiesta, sus discos no se vendían, su relación tóxica y pasional con Ava Gardner lo tenía al borde de la locura y Hollywood le había dado la espalda. Parecía que la estrella se había apagado antes de los 40 años de edad. La prensa, que antes lo adoraba, ahora se burlaba de él. Era una vieja gloria prematura.

 

Sin embargo, el intérprete tenía un as bajo la manga: su terquedad. Leyó el guion de la película De aquí a la eternidad (From here to eternity) y supo que el papel del soldado "Maggio" era para él. Rogó, insistió y aceptó cobrar una miseria, dicen que pasó de ganar 150, 000 dólares por película a solo 8, 000 con tal de interpretarlo. Y aquí entra la leyenda: ¿hubo una cabeza de caballo en la cama de un productor para convencerlo? Probablemente no, pero la realidad fue igual de impactante. Su actuación fue tan cruda y real que ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto en 1954. De la noche a la mañana no solo había vuelto, regresó como un gigante.

 

El Rat Pack: los dueños de Las Vegas

 

Con el Oscar en la mano y la confianza restaurada, el cantante redefinió la masculinidad de los años 50 y 60. Se mudó a Las Vegas y formó su propia corte real: el Rat Pack. Junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop, transformaron el hotel Sands en su patio de recreo personal. Eran la cima de la cadena alimenticia. Vestían trajes de mohair, bebían en el escenario, bromeaban sobre racismo y política con una soltura que hoy sería imposible, y cantaban como los ángeles.

 

El estilo del Rat iba más allá de la música, era una actitud ante la vida. Se trataba de lealtad entre amigos, disfrutar el momento y no tomarse nada demasiado en serio, excepto el estilo. Filmaron películas como la original Ocean's 11, en donde básicamente se interpretaban a sí mismos robando casinos. En esa época, si Frank Sinatra, quien este 12 de diciembre estaría cumpliendo 110 años, chasqueaba los dedos Las Vegas obedecía. Crearon una mística de chicos malos con clase, que ha sido imitada mil veces (te estamos viendo, George Clooney), pero jamás igualada.

 

La sombra de la mafia, ¿era mito o realidad?

 

No se puede hablar de los 110 años de Sinatra sin mencionar al elefante en la habitación: sus presuntos vínculos con la Cosa Nostra. ¿Era un gángster? No. ¿Le gustaba rodearse de tipos peligrosos? Definitivamente sí. Desde sus inicios en los clubes de Nueva Jersey, controlados por la mafia, hasta sus fotos con capos como Sam Giancana, la sombra del crimen organizado siempre lo persiguió. Para él, era una cuestión de lealtad y origen, y muchos de esos tipos eran jóvenes de su barrio que habían tomado otro camino. Además, hay que admitirlo, tener amigos que solucionan problemas le daba un aire de peligro irresistible.

 

El personaje de "Johnny Fontane" en la cinta de El Padrino, está claramente inspirado en él, algo que a Sinatra le enfureció hasta el punto de querer golpear en un restaurante al autor, Mario Puzo. Pero irónicamente, esa furia y esas conexiones solo alimentaron su leyenda. La gente no quería a un cantante de coro angelical, deseaban a un hombre que hubiera visto el lado oscuro de la vida y hubiera salido cantando. Esa ambigüedad moral le daba a sus interpretaciones una profundidad que jamás podrían soñar otros cantantes limpios, como Pat Boone. Era el chico malo que tu mamá te advirtió que evitaras, pero que tu abuela adoraba.

 

Sus canciones más allá de "My way"

 

Si bien el tema "My way" se convirtió en su firma, y curiosamente una canción que él terminó odiando por encontrarla autocomplaciente y pesada, su catálogo es una biblioteca de emociones humanas. Cuando escuchas "I've got you under my skin", no oyes una canción de amor simple, escuchas una obsesión rítmica que crece hasta explotar con la orquesta de Nelson Riddle. Trabajó con los mejores arregladores del planeta, como Quincy Jones y Count Basie, para asegurarse de que cada trompeta y violín golpearan exactamente en donde debían.

 

Y luego está "New York, New York". Es imposible escuchar esos primeros acordes grandilocuentes sin sentir ganas de patear una puerta y conquistar el mundo. Es el himno de los soñadores, de los que no se rinden. Pero también tenía su lado vulnerable en álbumes como In the wee small hours, discos conceptuales sobre la soledad y el desamor grabados después de sus rupturas. Fue el primero en hacer álbumes conceptuales, antes de que los Beatles lo pusieran en moda. Sabía que una canción triste, cantada con un vaso en la mano a las 3 de la mañana, es la mejor terapia que existe.

 

El estilo que no desaparece: sombreros, puños y actitud

 

Ahora hablemos de la moda. Hoy en día, vemos a artistas en alfombras rojas vistiendo cualquier cosa para llamar la atención. Frank Sinatra entendía que la verdadera atención se gana con la perfección. Sus trajes eran armaduras. El largo del saco, el corte de los pantalones, que debían rozar apenas el zapato, sin hacer arrugas, el nudo de la corbata... todo estaba calculado. Él decía: "debes lustrar tus zapatos. Nadie se fía de un hombre con zapatos sucios". Y tenía razón. El sombrero Fedora, llevado ligeramente inclinado, se convirtió en una extensión de su personalidad.

 

Pero su estilo no era solo ropa, era lenguaje corporal. La forma en que sostenía el cigarro, cómo caminaba con esa seguridad de depredador y cómo miraba a la cámara. Es más, les enseñó a los hombres del siglo XX que se podía ser duro y sensible a la vez. Que se podía llorar por una mujer en una canción, y luego salir a beber con los amigos sin perder un gramo de hombría. Esa estética de la serie Mad men, la elegancia atemporal, sigue siendo el estándar de oro. Si quieres verte bien hoy, 110 años después de su nacimiento, solo tienes que copiar lo que Frank hacía en 1960.

 

El legado a los 110: ¿por qué nos sigue importando Frank sinatra?

 

Podríamos pensar que un cantante nacido en 1915, no tiene nada que decirnos en la era de la inteligencia artificial y el streaming, pero estaríamos muy equivocados. Frank Sinatra continúa vigente, porque lo que él vendía no era moda pasajera, era emoción genuina empaquetada en excelencia técnica. Artistas actuales como Michael Bublé, Harry Styles o incluso The Weeknd beben de su influencia, ya sea en el fraseo, la estética o la forma de construir una persona pública. Él fue el primer rockstar antes del rock.

 

En su cumpleaños 110, su música sigue siendo el refugio para los días de lluvia y la banda sonora para las noches de celebración. No importa cuántos años pasen, cuando suenan los vientos de "Fly ne to the moon", el mundo parece un lugar un poco más sofisticado y prometedor. Frank no solo cantó canciones, narró la vida del siglo XX. Y mientras existan corazones rotos, copas de vino y ganas de vivir a mi manera, La Voz nunca se apagará. Así que, ¡feliz cumpleaños, Frank! Donde quiera que estés, seguro que eres el dueño del lugar.

 

Foto: Facebook @sinatra

Tags: Frank Sinatra, Efemérides

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